El reto
Bony no necesitaba únicamente buenas fotos. Había una idea por construir: postres de autor, con la firma y el carácter de quien los crea, y había que hacerla tangible, reconocible y antojable antes de que el cliente la probara.
Al mismo tiempo, el catálogo debía verse coherente, respetar el carácter juguetón de la marca y hacer protagonista a cada pieza.
El concepto
Trabajé la idea desde su narrativa: qué hace que un postre sea de autor, quién está detrás y por qué cada receta es distinta. Esa definición guió todo lo demás, desde el tono de los mensajes hasta la forma de fotografiar cada pieza, y le dio voz a Fany, su fundadora.
La imagen
Tres atmósferas, una sola mirada: fondo textil claro con la galleta en mano para dar escala y cercanía; fondo oscuro y espátula para el dramatismo de los cheesecakes; tonos rosados para los postres de vitrina.
En video, la historia la cuenta Fany, fundadora de Bony, junto a piezas cortas de producto pensadas para redes.
El sitio web
En 2026 diseñé y desarrollé su sitio: una portada con dos caminos —galletas y cheesecakes—, la historia del recetario de la abuela de Fany y clips en movimiento creados a partir de sus fotos.
El resultado
Un concepto con vida propia, un banco de fotografías y videos listo para redes sociales, menú y catálogo, y un sitio que reúne todo con una identidad reconocible en cada pieza.